La Licencia 41 del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que permite a la petrolera estadounidense Chevron operar en Venezuela, sigue vigente pese a que Donald Trump prometió el pasado miércoles que terminaría a partir del 1 de marzo.
«No ha sido modificada hoy (sábado), por lo tanto fue automáticamente renovada por seis meses, hasta el 1 de septiembre», aclaró el abogado y experto José Ignacio Hernández, tras varios días en los que se mezclaron tanta expectación como escepticismo.
La noticia de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), organismo encargado de la supervisión de las sanciones estadounidenses, no había actuado contra la licencia establecida para Chevron, que en la actualidad produce más de 240.000 barriles del petróleo venezolano, fue festejada por algunos funcionarios del gobierno venezolano.
Según fuentes opositoras consultadas, el gobierno venezolano recibiría alrededor de 500 millones mensuales a través de los cuatro pozos petroleros explotados por Chevron.
No obstante, la espada de Damocles de la Casa Blanca se mantiene sobre esta excepción a las sanciones energéticas: bastaría un acto ejecutivo del mandatario en cualquier momento para poner punto final a la polémica licencia.
«Ya no parece haber dudas. La Licencia 41 se renovó automáticamente. Ahora bien, es potestad del presidente Trump revocarla, pero hasta que eso no ocurra, la licencia está vigente», confirmó el economista José Guerra.
Ante la incertidumbre reinante, la propia Chevron estaría evaluando la posibilidad de vender el petróleo que produzca en Venezuela a otros países que no sean EEUU, según informes de la agencia británica Reuters.
Con información de El Mundo y Reuters