Nicolás Maduro se declaró inocente este lunes 5 de enero en su primera audiencia ante la justicia de EE UU en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde es acusado por el presunto cargo de narcoterrorismo.
«Soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo presidente de mi país», dijo el mandatario, quien habló a través de un intérprete, ante el juez Alvin Hellerstein.
El presidente mencionó que había visto la acusación pero no la había leído y que lo habló parcialmente con su abogado. El defensor de Maduro es Barry Pollack, un abogado litigante experimentado que defendió al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
Previamente, Maduro, el cual se trasladó a la sala del tribunal sin esposas, vistiendo una camiseta negra y con unos auriculares supuestamente para la traducción simultánea, manifestó ante el juez: «Me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas».
Tras la intervención del mandatario, su esposa, Cilia Flores, procedió de la misma manera y se declaró ante el magistrado: «No culpable, completamente inocente».
Durante la audiencia, Hellerstein informó a Maduro y a Flores de su derecho a informar al consulado venezolano de sus arrestos. Ambos estuvieron de acuerdo con que les gustaría realizar una visita consular.
«Secuestro militar»
Al momento de intervenir sus abogados, Pollack calificó la detención de Maduro como un «secuestro militar».
Entretanto, Mark Donnelly, representante de Flores, denunció que la esposa del mandatario sufrió «lesiones importantes» durante el «secuestro», incluyendo hematomas graves en las costillas; por lo que pidió que se le proporcionaran radiografías y una evaluación física.
Las acusaciones
Maduro y Flores enfrentan esta primera audiencia ante la justicia de EE.UU. después su secuestro en Caracas, el sábado pasado.
El Gobierno de EE.UU. acusa al mandatario de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametrallados y dispositivos destructivos y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales. En resumen, se le imputa el liderazgo del supuesto Cártel de los Soles.
Por último, el presidente y la primera dama de Venezuela enfrentan cargos de colaboración con organizaciones criminales calificadas como «terroristas» en EE.UU., entre ellas cárteles mexicanos. Estos y el resto de los delitos tienen penas que van de 20 años a cadena perpetua.
Con información de: RT
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